La Comodidad de los Antiguos Creyentes
Hebreos 11:33- 39 que por fe conquistaron reinos, hicieron
justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de
espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron
en fuga ejércitos extranjeros. Las
mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron
atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección.
Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.
Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada;
anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres,
angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos,
por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen
testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido;
Lo
cómodo de esteban
Hechos 6:8- 15 Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía
grandes prodigios y señales entre el pueblo.
Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de
los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. Pero no podían resistir a la sabiduría y al
Espíritu con que hablaba. Entonces
sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas
contra Moisés y contra Dios. Y
soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le
arrebataron, y le trajeron al concilio.
Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar
palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; pues le hemos oído decir que ese Jesús de
Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio
Moisés. Entonces todos los que estaban
sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el
rostro de un ángel.
Hechos 7:55- 60 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo,
puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la
diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre
que está a la diestra de Dios. Entonces
ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra
él. Y echándole fuera de la ciudad, le
apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se
llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban,
mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de
rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y
habiendo dicho esto, durmió.
Hechos 14:2- 7 Mas los judíos que no creían excitaron y
corrompieron los ánimos de los gentiles contra los hermanos. Por tanto, se
detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el
cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por
las manos de ellos señales y prodigios.
Y la gente de la ciudad estaba dividida: unos estaban con los judíos, y
otros con los apóstoles. Pero cuando los
judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a
afrentarlos y apedrearlos, habiéndolo
sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región
circunvecina, y allí predicaban el evangelio.
Hechos 14:19, 20 Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y
de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le
arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. Pero rodeándole los discípulos, se levantó y
entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.
Hechos 4:1- 3
Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el
jefe de la guardia del templo, y los saduceos,
resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la
resurrección de entre los muertos. Y les
echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya
tarde.
Hechos 5:17, 18 Entonces levantándose el sumo sacerdote y
todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de
celos; y echaron mano a los apóstoles y
los pusieron en la cárcel pública.
Hechos 16:19- 24 Pero viendo sus amos que había salido la
esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro,
ante las autoridades; y presentándolos a
los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra
ciudad, y enseñan costumbres que no nos
es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos.
Y se agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las
ropas, ordenaron azotarles con varas. Después de haberles azotado mucho, los
echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con
seguridad. El cual, recibido este
mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el
cepo.
Recopilado por;
Pedro Alcázares
31 de julio del
2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario